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Ana Valera Requena

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July 31

Epílogo

 Ya había dado por terminado este blog con la anterior entrada pero es que la fiesta de despedida dio para algún comentario que otro a plasmar en este blog.
 
 En mi fiesta de despedida estaba previsto que hubiera mucho alcohol (por eso la bautizamos fiesta s.a.f o súper alcoholes fuertes), mucha música, muchas ganas de fiestuqui y nada de lágrimas. Durante la semana alguien sugirió que además de ron, whisky, vodka,...  que hicieramos mojitos; la idea resultó grata y decidimos incorporara los mojitos a los s.a.f.. El sábado por la tarde nos fuimos Óscar y yo a comprar todo lo necesario para la fiesta... y ahí es donde se empezó a fraguar la tragedia. También hay que decir que nos tiramos un par de faroles encontrando ron Brugal y cerveza San Miguel (donde va triunfa). A la hora de comprar la hierbabuena nos entró una seria duda: ¿cómo se dice hierbabuena en inglés?, ¿goodgarden? No teníamos ni idea ninguno de los dos, así que empezamos a oler todos los hierbajos que habían en el súper y nos decantamos por algo que se llamaba "basil" y que nos olía como a hierbabuena. Cuando llegaron los cocineros de los mojitos y les enseñamos los hierbajos casi nos despiden de la fiesta... y es que habíamos comprado albahaca!!! La tragedía se mascaba en el ambiente porque un mojito sin hierbabuena es como un jardín sin flores... y si a eso le añadíamos que eran casi las 10 de la noche y los supermercados empezaban a cerrar, pues que nos veíamos sin mojitos ya. Tiramos de móvil y avisamos a Alberto para que comprara hierbabuena por el camino a la fiesta. Cuando llegó con los siguientes hierbajos la tragedia si que se mascó verdaderamente... tampoco era hierbabuena ni menta!! Según algunos entendidos había comprado BERROS... Imaginaros las caras de la gente y las risas que nos echamos. Pero seguíamos sin tener hierbabuena. Así que Oscar cogió su coche y se fue con Toni corriendo a Oakland a un 24 horas a comprarla; según nos contaros la tragedia se volvió a mascar por tercera vez cuando estaban en la cola para pagar y se dieron cuenta de que lo que habían cogido era PEREJIL!!! Menos mal que fue antes de pagarlo y pudieron enmendar el error. Al final encontraron menta que también nos valía para los mojitos, que por cierto, estaban riquísimossss, un 10 a los "mojiteros"!
 
 Podéis imaginaros como puede ser una fiesta con 15 españoles y más de 10 litros de alcohol, no hace falta que la describa mucho porque a buen entendedor pocas palabras bastan. Cabe reseñar que Héctor y Miguel acabaron subiéndose al techo de un camión que había aparcado a la puerta de mi residencia para comprobar in-situ que lo que tenía en el techo era un enorme pollo asado de cartón piedra y no un montón de cámaras de televisión camufladas bajo un toldo. Lo que yo no se todavía es de donde sacó Miguel las fuerzas para subirse después de haber estado un buen rato vomitando... menos mal que no le vomitó encima a Celia porque si no se hubieran tenido que casar otra vez, jeje. Siento no poder documentar la toma de posesión del pollo en la cima del camión porque no me han pasado las fotos pero en cuanto las tenga y consiga una conexión a internet, las cuelgo.
 
 Sin nada más que contar me despido, en menos de 12 horas cojo el avión con rumbo a España. Aquí si que termina el blog de "Ana en Berkeley" pero a petición de los ibéricos berkelyanos, estoy pensando la idea de empezar a escribir otro que se llame "Ana en Zaragoza" para ir contándoles todo lo que me pase por las tierra mañicas. Durante estos 20 días de vacaciones iré meditando el asunto.
 
 
July 28

Pequeño homenaje

Tal vez esta sea la última historia que cuente en este blog ya que, definitivamente, esto se acaba. Si, ya han pasado 4 meses desde que llegué a este país tan… no se exactamente como definirlo… peculiar. Y durante estos 120 días he vivido situaciones de todo tipo, algunas de las cuales he contado en este espacio y otras ya os las contaré cuando nos veamos a mi regreso; he conocido lugares que nunca antes pensé que podría visitar y, sobre todo, he conocido gente fantástica. Dicen que los sitios son especiales por lo que se vive allí y por la gente que te rodea en ese momento, pues entonces mi estancia en Berkeley ha sido muy especial.

Nunca he hablado de las personas con las que he convivido estos 4 meses, siempre he nombrado al grupo de españoles y a los compañeros de laboratorio pero toda esa gente tiene nombre y apellidos y gracias a ellos me llevo un gran recuerdo de esta aventura. Empezaré hablando de mis compañeros de laboratorio: esto es una “fauna” de distintas nacionalidades (chinos, japoneses, americanos, alemanes, un indio, una polaca, un sueco, una malaya y un español). Parece un chiste, verdad? A veces lo es, sobre todo si ando yo por el medio y alguien intenta explicarme algo en inglés, eso si que es un chiste de verdad. Bueno, les voy a poner nombres: Bi-Zeng, Aritomo, Kazu, Akio, Paul, Brian, Justine, Josef, Janine, Aditya, Beata, Björn, Cathy y Manolo. Hay más gente, bueno mejor dicho, más chinos que no he nombrado pero es que hacen piña entre ellos y no se juntan mucho con los demás, así que a penas he hablado con ellos. Les tengo que agradecer a todos la enorme paciencia que han tenido conmigo en cuanto al idioma porque a veces ha sido imposible comunicarnos… las cosas de no hablar ni entender bien el inglés. Aunque el ambiente de trabajo que hay aquí es bastante distinto al que yo estaba acostumbrada, me lo he pasado bien con ellos, sobre todo en las conversaciones sobre qué país iba a ganar la Copa del Mundo y en las lecciones de español de algunos ratos aburridos durante las eternas tardes. Supongo que algún día me volveré a encontrar con alguno porque el mundo de la catálisis, al final, es también muy pequeño.

Y el otro grupo importante, como no, el grupo de los españoles, los ibéricos berkelianos: Alberto (el niño grande), Óscar (el descubridor de la niña cantora de Harvard), Toni (o la responsabilidad catalana hecha persona), Héctor (el Jéctor, el alma de las fiestas, el organizador por excelencia de las cervezas de los jueves) , Celia y Miguel (los grandes cocineros de flanes y los paparazzis oficiales de los acontecimientos ibéricos), Luis (el jefe que siempre llegaba con cara de sueño los viernes a la reunión), Dani (o como vivir en una casa con un montón de locos), Pilar (la española-americana más glamourosa que jamás conocí), Manolo (difícil de ver en los acontecimientos sociales), Jorge (el posdoc mas cool de Berkeley, como alguien dijo alguna vez), Javier (el eterno posdoc), Fernando (que me entendía cuando hablaba de la "saudade" lisboeta), Elena (aparece y desaparece como el Guadiana), Alfonso (el toca-narices por excelencia y el nexo de unión con Zaragoza), Alicia (la manchega que me hizo recordar el acento de la tierra) y los llegados en el último mes, Alex, David, Carlos, Bea, Sonia. Seguro que se me olvida alguno… espero que no se mosqueen. Muchas gracias a todos y cada uno de vosotros porque realmente sin vosotros esto no hubiera sido lo que ha sido, me ha encantado encontrar gente tan maja y divertida como vosotros. Podría empezar a contar historias de cada uno de ellos porque he pasado la mayor parte del tiempo con ellos, han sido mi familia durante estos 4 meses, pero no terminaría nunca. Ellos eran los que entendían que se echara de menos ciertos alimentos de la madre patria (seguid adelante con la idea del bar que seguro os forrais), que se echara de menos las fiestas e intentaran hacer en ciertas ocasiones que esa morriña no fuera tan grande, los que movilizaban a la gente para ver los partidos de España (aunque hubiera que levantarse a las 6 de la mañana) y los del Barça, los mejores organizadores de Cal days (fiesta memorable donde las haya habido), los infatigables compañeros de viajes, los que estaban al tanto de todos los acontecimientos sociales que ocurrían por los alrededores de la Bahía, los que han intentado hasta el último momento que me guste ir a la montaña a subir cuestas (lo siento, pero una sigue siendo de La Mancha y eso no cambiará nunca), los compañeros de los jueves cerveciles en el Júpiter, Raleigh´s o algún otro bareto de Berkeley y los lunes en las comidas en el Food Court (aunque a veces hayamos ido solo dos), los mejores cocineros de tortillas de patatas y los mejores peladores de patatas (lo siento pero la mejora batidora de huevos soy yo, jeje)… Sin todos vosotros esto hubiera sido un aburrimiento y no me llevaría este buen recuerdo de aquí. Espero que algún día podamos juntarnos todos (o al menos casi todos) en tierras españolas y poder recordar con una buena cerveza y un buen plato de jamón, acompañado por una buena ración de pan crujiente, todas las historietas de nuestras aventuras durante nuestra estancia en Berkeley. Espero que todo os vaya tan bien como os está yendo hasta ahora y que consigáis regresar a España con una buena posición en el mundo de la investigación española, que los días por EEUU hayan merecido la pena.

Y eso ha sido todo! Aquí acaba el blog, las aventuras estadounidenses y, con ellas, otra etapa de mi vida, de la que como siempre, me llevo todo lo positivo que he aprendido y se queda un pedaziño de mi aquí (es lo que tiene ser una sentimental). A los lectores del otro lado del charco, os veo en breve y los que se quedan por aquí, que os vaya bonito y nos vemos algún día por alguna parte del mundo.

Fue bonito mientras duró.

July 19

Ultimas cosas pendientes

 Pues si, esto se acaba ya. En 13 días pondré de nuevo los pies en la madre patria después de un periplo de 4 meses por tierras americanas. Pero antes de dar por terminado este blog quiero al menos contaros las últimas experiencias vividas.
 
 Una de las cosas que tenía pendientes por hacer era ir a un partido de baseball y el lunes pasado lo conseguí hacer: fui a ver a los Giants de San Francisco. Me habían dicho que los partidos de baseball eran lo más aburrido del mundo y que solo merecía la pena por los perritos calientes y la cerveza (esto último me da un poco igual porque no me gusta la cerveza) pero que por ver el ambientillo merecía la pena ir. Movilicé a gente del laboratorio y a algunos españoles y nos fuimos a San Francisco a ver el partido. Los españoles íbamos emocionadísimos con el tema de vivir una experiencia típicamente americana. Y así fue. Nada más llegar y ver el estadio nos quedamos todos con la boca abierta, un estadio enorme con vistas a la bahía de San Francisco y al puente que cruza hacia Oakland. Por el interior del estadio, por los pasillos, había un montón de barecillos donde comprar perritos pringosos, cervezas de casi un litro, café aguachirri que ellos beben y un montón de dulces y helados. Ya os podeis imaginar a los españolitos diciéndonos entre si: "mira, mira ahí", "pues mira en ese sentido"... Y cuando conseguimos encontrar nuestras butacas (un poco más y nos cuelgan de las banderas del techo) y nos sentamos, toda la gente se levanta, se quitan las gorras y se ponen la mano en el pecho para cantar el himno nacional. Nosotros no sabiamos qué hacer pero, como siempre se dice, donde fuere haz lo que vieres, nos levantamos también. Lo de ponernos la mano en el pecho ya era demasiado así que pasamos.
 
 Y empezó el partido, después de que las mascotas hicieran de las suyas animando a las gradas, y con él las experiencias americanas que vivimos aquel día. De vez en cuando en la pantalla del estadio ponían imágenes de la gente que había ido a ver el partido (tipico de pelis americanas) y para que les sacaran, todos se ponían a gritar, a mover los brazos, a bailar de formas raras, etc. Hasta las 3 sesentonas que teníamos delante hicieron sus pinitos como bailarinas, bueno dos de ellas porque la tercera estaba tan gorda que el culo no le cabía en la butaca. Realmente el partido fue un aburrimiento, no había manera de que golpearan la pelota, y los organizadores del estadio se tuvieron que dar cuenta porque no hacían más que poner música para animar a la gente (ocasión que la mascota aprovechaba para subirse al techo del banquillo y bailar) y alentarles para que gritaran. En un momento hasta apareció en la pantalla un sonómetro para medir la intensidad de los gritos en el estadio y, obviamente, los americanos cada vez gritaban más. Después de dos horas de aburrimiento, de que San Francisco perdiera contra Milwakee 10 carreras a 1, decidimos irnos a pesar de que todavía quedaban 45 minutos de partido. Eso sí, todos nos comimos antes de irnos el perrito pringoso de rigor para llevarnos al menos un buen recuerdo del partido.
 
 Otra de las cosas que he hecho de la lista de cosas pendientes ha sido ir a ver el Tyranosaurus Rex que hay en el edificio de Biociencias del campús. Peacho de bicho grande!!! Solo la cola mide ya mas de 3 metros (igual me he pasado un poquillo...). No me imagino como podría ser un bicho de esos vivos andando por la superficie terrestre, cada uno de sus pasos tendría que ser como un terremoto. Lástima que el día que pasé a verlo no llevaba la cámara y no hice foto, pero intentaré pasarme antes de irme a hacer la foto de rigor.
 
 Y por mucho tiempo que esté en EEUU, creo que nunca me acostumbraré a sus horarios. El sábado pasado el jefe del laboratorio, Enrique Iglesia, nos invitó a su casa a una fiestecilla con el fin de despedir a la gente que se va en este mes del labo (en total unos 4 o 5, contando conmigo). La cuestión es que nos citó a las 3 de la tarde... Yo todavía no tengo claro si nos invitó a comer, a merendar o a cenar. Como no sabía que hacer, desayuné fuerte y me esperé a comer en la barbacoa, pensando que nada más llegar íbamos a comer. Y no, hasta una hora u hora y media más tarde no apareció la comida; yo estaba ya que me comía a Cristo por los pies! La comida consitió en un picoteo de ensaladas, platos asiáticos y trocillos de carne empapada en salsa barbacoa. Por lo menos conseguí calmar el apetito. Lo que más me gustó fue el postre: un montón de tartas, helados y frutas... Uno de los helados que había era un típico helado japonés: Moschi (o algo así). Es una bola de pasta de arroz con helado por dentro. Buenííííísimo!!! Y ni que decir de las tartas... había tarta de manzana al puro estilo americano, como la de la película de American Pie!!!
 
 Y por el momento, that´s all (eso es todo). Espero poder escribir antes de marchar para dar por terminado completamente este blog de mis aventuras por este pais de locos.
July 07

Glamour o más bien glam?

 Ya estoy de vuelta de mi viaje por Los Angeles y alrededores y la costa sur californiana con un montón de fotos para que veais. El que inventó las cámaras digitales no sabe el bien que me hizo, jeje.
 
 El viaje no pudo empezar mejor: no arrancó el coche de alquiler. Lo cogimos el viernes por la mañana y por la tarde, a la hora de salir, la batería estaba completamente agotada así que tuvimos que avisar a los de AVIS y que nos mandaran una grua. Después de solucionar el pequeño problema salimos tan contentos de Berkeley dirección a L.A. Y la segunda en la frente, nos perdimos a la hora de coger la autovía que va hacia el sur. Encima en este país no saben lo que son los cambios de sentido y tienes que recorrerte un montón de millas hasta que puedes cambiar de sentido. Por fin dimos con un cambio de sentido y una gasolinera para comprar un buen mapa de carreteras (el que llevábamos era una mierda). Y allí es donde empezó mi aventura de verdad: me tocó conducir!!! Héctor, mi copiloto, dijo que prefería mirar el mapa él y que yo condujera, así que me armé de valor y cogí el coche... y ya no lo solté. Para no haber hecho un viaje largo en mi vida, me he hecho un mogollón de kilómetros en este viaje tanto en autovía, como carreteras nacionales, carreteras de costa (esto es, de dos sentidos, línea contínua, un montón de curvas y el mar al lado) y Los Angeles ciudad. Ya creo que estoy preparada para poder hacer cualquier viaje por España en coche e incluso meterme en Madrid...
 
 El viernes teníamos pensado dormir a mitad de camino pero no habíamos hecho reserva en ningún hotel. Yo ya me veía durmiendo en el coche (menos mal que era de los grandotes) pero no, aqui en EEUU te puedes ir de viaje con el coche que sabes que siempre encontrarás un hotel o motel en la carretera en el que poder dormir sin reserva previa. Y como no, alrededor de esos hoteles suele estar el McDonald´s o Burguer King de turno, además de otras franquicias americanas de comida de esa buena, buena.
 
 Una vez que llegamos a L.A. y nos quitamos ropa (la diferencia de temperaturas entre Berkeley y Los Angeles puede ser perfectamente unos 15 o 20 grados), nos fuimos a ver el centro de L.A. No había nadie por la calle!!! Y cuando digo nadie, es nadie, ni un alma!!! Alucinante. Fuimos a ver la catedral de Moneo, por eso de ser español, y nos encontramos con una mole impresionante de cemento que te deja como menos boquiabierto. La catedral está dentro de un recinto lleno de jardines con estatuas extrañas (animales, una mujer en forma de clítoris...) en el que, además de la típica tienda de recuerdos, puedes encontrar un restaurante con terraza!!! Eso solo se puede ocurrir en una ciudad como L.A. A mi lo que más me impresionó fue el mausoleo: un montón de pasillos llenos de lápidas de mármol blanco donde de vez en cuando encontrabas a algún muerto. Daba miedo, de verdad! Y el resto del downtown es lo más parecido a una película americana: grandes rascacielos, impresionantes hoteles y centros comerciales super glamourosos. Eso si, sin un alma por la calle.
 
 El domingo nos fuimos a Hollywood y la verdad, fue un poco decepcionante. No es tan glamouroso como nos lo pintan en la tele, es más bien un barrio de L.A. que ha sido habitado por inmigrantes. De hecho era muy raro encontrar a algún americano nativo, eran casi todos latinoamericanos y asiáticos. Nos encontramos con el típico mercadillo ambulante de frutas (hasta en Hollywood, oye) y con las típicas tiendas de ropa barata que abundan hoy en dia en España (es decir, la de los chinos). El paseo de la fama (el de las estrellitas) es una calle más que en lugar de tener baldosas normales han puesto estrellas y el lugar donde están las huellas de los famosos es un poco caótico porque parece que están puestas como han ido cayendo, no siguen ningún orden ni están cuidadas; de hecho es la entrada de un cine y de un centro comercial y está todo el mundo pisándolas. Ya os digo, decepcionante pero había que visitarlo. Igual que había que darse una vueltecilla, aunque fuera en coche, por Bel-Air, Berverly Hills, Rodeo Drive y Sunset Boulevard.
 
 Lo que no decepciona son las playas que hay allí, bueno sería perfecto si el agua del océano estuviera un poco más caliente... A excepción de Malibú, que tampoco es nada glamouroso, el resto de playas (Santa Mónica, Venice, Santa Bárbara ya al norte, etc) son acojonantes. Eso si, lo de los vigilantes de la playa buenorros, cachas y las rubias recauchutadas y con microbiquinis son solo cosas de televisión. Yo, al menos, no vi nada parecido.
 
 Una mención especial se merecen las playas y acantilados del Big Sur; simplemente impresionante e idílico. Te quedas sin palabras al ver esos acantilados donde termina el continente y empieza el inmenso océano. Las playas de arena fina y blanquecina, el océano con sus distintas tonalidades de azul-verde, las aves migratorias... Sin comentarios. Es tan bonito que cualquier palabra que diga me quedaré corta para describirlo, así que sacar vuestras propias conclusiones viendo las fotos. Eso si que es glamour en estado puro.
 
 
June 30

Impactos impactantes

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog y no porque no tenga cosas que contar, que alguna que otra si que hay pero ahora lo nuevo, lo interesante ya no es tanto como al principio de estar aqui. Ya me he acostumbrado a ver cosas que solo creía que podría ver en la televisión y ya no llaman tanto mi atención.

Una de esas cosas que no llamó tanto mi atención fue la Universidad de Stanford. Todo direis que es imposible, que Stanford tiene que ser impresionante y que te tienes que quedar con la boca abierta al verla. Pues no, yo me quedé igual; de hecho, no me gustó mucho, me gusta más el campus de Berkeley. Esta última afirmación me hace pensar que me estoy bekelizando, es decir, como ocurre en todo el mundo, entre Stanford y Berkeley hay ciertas rencillas y no se llevan muy bien entre ellos. También es de comprender porque Stanford representa el capitalismo y el poder de los americanos, mientras que Berkeley representa mas bien lo contrario. De hecho, fue en Berkeley y en su universidad donde se consiguieron mas cosas gracias a las revoluciones estudiantiles en los años 60. Hablando claro: Berkeley era de los hippies y Stanford de los pijos. Mas claro, agua. Y como campus, impresiona mucho más Berkeley, tiene edificios mas chulos. Y si no, comparar los dos campus en las fotos que he colgado.

Algo que si me impactó fue el domingo pasado el Gay Parade de San Francisco. Se celebraba el Día del Orgullo Gay y todos los gays de la ciudad (que no son pocos) se lanzaron a la calle para "mostrarse". El Parade (cabalgata en castellano) constaba de un montón de grupos donde sus gentes homosexuales no se escondían. Así, podías ver a los empleados gays de Google, del American Bank, de United Airlines, los barrenderos gays de Oakland, los grupos de padres y madres a favor de la homosexualidad, grupos a favor de la adopción por parte de parejas homosexuales, etc... A mi lo que más me llamo la atención y me gustó fue ver a las "Old Lesbians", es decir, las lesbianas viejas: un montón de abueletas (la que menos tendría 70 años) cogidas de la mano y dándose besicos. Mas tierno!!!! Bueno, y que decir tiene el desperdicio que es que la mitad de los hombres sean gays; había cada cuerpo por allí!!!! Para dejarte sin aliento. Que lástima, que lástima...

Y por lo demás todo sigue igual que siempre, mucho yankie con sus excentricidades de siempre, mucha reunión de españoles y en el laboratorio, intentando salvar la estancia como buenamente se pueda. El inglés va mejorando con el tiempo, de hecho el miércoles pasado fui a ver una película al cine, "An inconvenient truth" de Al Gore, y casi la entendí entera. Me volví más feliz a casa... Si me quedara unos cuantos meses más mi inglés llegaría a ser casi perfecto, jajajajajaja... de ilusión también se vive!!!

Bueno, la semana que viene os contaré como ha ido el fin de semana por Los Angeles y el sur de California... Parece que promete aunque estemos tropecientas mil horas de viaje.

 

 Se me olvidaba una cosa: muchas gracias a todos los que vais dejando comentarios, se agradecen. Una se siente mas feliz cuando sabe que se acuerdan de ella por aquellos lares... No os preocupeis que en cuantos nos demos todos cuenta ya estaré de vuelta... Se os echa tanto de menos por aqui...

 
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